miércoles, 23 de noviembre de 2011

Día 5. Poder de despegue

Ahora lo recuerdo. Ese día tenía las entradas para ir a ver a Sonic Youth, la poderosa banda neoyorkina.

A horas para el impacto yo estaba allí, justo donde el meteorito pasaría. Había esperado ese momento con mucha ansiedad, no precisamente porque supiera lo que acontecería; justamente, no sabía a lo que me estaba enfrentando. Sólo quería cambiar algo de mi vida, algo muy arraigado, necesitaba un golpe, pero no un golpe cualquiera, necesitaba un impacto. Sólo un impacto así tuvo el poder de hacerme despegar.

Creo que el magnetismo acústico de las guitarras sónicas atrajo poderosamente al meteorito, que vino a dar justo sobre mi cabeza. No iba a chocar, pasaba cerca de la Tierra pero no chocaba. ¿Por qué tuve que ir a ese recital? Creo que construimos nuestro propio destino.


El día 0 fue mi último día con vida, al menos vida como la conocía, esa noche el meteorito Sónico impactó sobre mi cabeza. 

domingo, 20 de noviembre de 2011

Resistencia. Días 3 y 4

Día 3: no creo que pueda resistir. La realidad aqui es bien distinta. Hay algunos conmigo, el flaco que estaba junto a mi en el recital, creo que él ya venía en el meteorito, se maneja de otra manera, con más soltura, sabe hacia dónde nos dirijimos...

Día 4: La metafísica del meteorito.


El flaco, el que venía en el astro, creo que comprende cómo funciona esto. Parece estar suspendido, no tiene sus pies apoyados en el meteorito, él está flotando, así es más fácil desplazarse aquí. La roca tiembla, es inestable, un temblor constante. 


Los otros parecen zombies, todos han quedado mutilados por la explosión, menos el flaco y yo. Creo que aún viven en su interior. Tal vez eso sea lo que se ve de mí desde fuera, un zombien con vida interior

El impacto. Días 1 y 2

Día 1: desde el meteorito. El meteorito impactó, y se llevó consigo a miles, entre ellos yo. Como aquel cuento de Julio Verne donde algunos vivían en un cometa en espera a que los devolviera a la Tierra, asi nos fuimos con el meteorito, y algunos no hemos vuelto aún...

Dia 2: apenas estoy tomando conciencia de lo que sucedió, las heridas en mi cerebro, aunque placenteras, me dejaron daños irreparables. Ya no seré el mismo