domingo, 8 de enero de 2012

Horizonte

El sonido cristal de esta mañana me dio un despertar tranquilo. Sin embargo no bien tomo conciencia de la firmeza y constancia de la velocidad a la que viajo me estremezco. El impacto fue absoluto, el cambio en mi vida fue titánico, lo cambió todo para siempre.

Aún puedo ver la Tierra desde aquí.

Durante estas semanas que he dejado de escribir tuve que encontrar un refugio en el meteorito; no me puedo quejar, he dormido tranquilo y puedo asegurar que estoy fuera de peligro. Aunque según mis cálculos la tranquilidad no durará mucho tiempo. Al menos unos meses…

Ya puedo divisar a Venus en el horizonte, me emociona lo que está al venir