viernes, 31 de mayo de 2013

150 millones de kilómetros



Intrépido,  sagaz, veloz e incendiario, el cometa atraviesa la galaxia dejando restos estelares como migas en un camino sin retorno. A medida que me alejo del Sol la sensación de vacío se acentúa.
La distancia a la Tierra ha aumentado considerablemente. 

En este vacío no hay vida, pero tampoco muerte. No hay tiempo, pero tampoco eternidad. No hay luz ni sombra. Sólo un alma y un cometa. 

Un abismo infinito se presenta ante mis ojos. La incertidumbre de no saber cuándo regresaré me deja inmóvil. No es que pueda ir hacia algún lado. En unas pocas horas puedo recorrer el cometa en toda su circunferencia y no hallar nada más que roca gélida. 

Sin embargo no hay signos de soledad, las estrellas me acompañan

miércoles, 29 de mayo de 2013

1986

Un niño asoma su cabeza por la ventana. Su padre le señala al cielo. Allá en el horizonte, justo encima de Venus, parpadea el Halley. Es el año 1986 y el pequeño tiene su primer contacto con el astro. Y con el tiempo.
Su padre le comenta que el cometa no volverá sino hasta dentro de 70 años. El pequeño no tiene la capacidad de comprender la distancia
Lo asimila a la eternidad
Porque en sus libros un cometa mató a los dinosaurios, y esto fue hace mucho tiempo
1986 fue hace mucho tiempo. Los atardeceres eran eternos. El sol calentaba más, y los días no eran tan solitarios
Hubo una vez en que todo fue un sueño, y de ese sueño podías despertar tarde. Todo cambió desde que Sagan murió