domingo, 19 de febrero de 2012

Venus. Primera aproximación

En el vacío oscuro empieza a vislumbrarse una pequeña luz azul. Es hermosa. La reconozco. De chico mi viejo me la había enseñado, todas las tardes al caer el sol mi padre me mostraba a Venus, arriba del horizonte, más visible durante el verano

El recuerdo de mi niñez y los gases que emanan de la roca me están haciendo sentir más joven. El efecto sónico me está haciendo retroceder en el tiempo, imágenes y sensaciones que no recordaba “están aquí”. Estoy suspendido cabeza abajo. Como en el efecto de un ácido, no sé qué es real y qué está en mi cabeza, aunque si esta en mi cabeza también es real, al menos para mi. 

Hace treinta años tomé a un chico en brazos y le mostré el cielo, él miró hacia lo alto, hacia el infinito azul. Parecía absorber todo lo que le decía. Aquella figura que vimos, aquél cometa, yo nunca mas lo vería. Deseaba en lo profundo de mi ser que ese meteoro me llevase a recorrer el universo, me sacase de aquí, este lugar no era para mi

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