lunes, 20 de febrero de 2012

Motor atómico

Así como la batería de aquella banda era su motor de propulsión, la energía imparable que la sostenía; así como la primera explosión atómica del universo esparció miles de átomos y formas de vida a lo largo de miles de millones de años, así viaja esta roca. Gigante e imperturbable, rápida y titánica

La conexión que he logrado con la roca me hace sentir que puedo, en cierta forma dominarla, o al menos transmitirle mi deseo de hacia dónde ir. Mañana pasaré exactamente sobre Venus. Nadie lo verá, pues de haber alguien en el planeta no puede ver el cielo, no de la manera en que lo conocemos nosotros

La densa atmósfera de Venus refleja una luz azul, espesa; esconde a la vez cualquier cosa que allí exista, sea vida o no. Al acercarme a miles de kilómetros por segundo puedo ver lo grande que es, puedo ver la extensa nube, el eterno efecto invernadero que domina al planeta. Quizás existan ahí abajo formas de vida que no conocemos, quizás primitivos dinosaurios en una densa selva húmeda. O quizás sea solo un desierto, sin absolutamente nada para ver. Nunca lo sabré desde aquí arriba.

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