Siempre me imagino volviendo a casa solo. De noche. Luego de un día de trabajo largo y solitario. Como si fuese una película. Yo y mis cosas. Regresando a casa, sólo. Ahora que lo pienso, no dista mucho de la realidad.
¿Por qué siempre imagino estas cosas? Lugares, cosas, como si quisiera estar en otro sitio, haciendo otros proyectos.
Entonces despierto. El panorama es más desolador que en mis pensamientos.
Miro al horizonte y amanece el mismo universo que ayer, el mismo frío congelante que hoy, y las mismas estrellas que siempre. Sólo una se hace cada vez más grande: Júpiter. Mi astronave se dirige hacia El como una flecha de Cupido. Aunque mi papel como amante está lejos de ser correspondido. Es un amor destructivo. Si el cometa es atraído por la gravedad de Júpiter estoy frito, literalmente hablando.
Sin embargo mi reacción al pensar en esta proyección no es escandalosa. Busco a mi alrededor otro rincón donde seguir soñando, donde volver a despertar. Quizás desde allí el horizonte sea otro.
¿Por qué siempre imagino estas cosas? Lugares, cosas, como si quisiera estar en otro sitio, haciendo otros proyectos.
Entonces despierto. El panorama es más desolador que en mis pensamientos.
Miro al horizonte y amanece el mismo universo que ayer, el mismo frío congelante que hoy, y las mismas estrellas que siempre. Sólo una se hace cada vez más grande: Júpiter. Mi astronave se dirige hacia El como una flecha de Cupido. Aunque mi papel como amante está lejos de ser correspondido. Es un amor destructivo. Si el cometa es atraído por la gravedad de Júpiter estoy frito, literalmente hablando.
Sin embargo mi reacción al pensar en esta proyección no es escandalosa. Busco a mi alrededor otro rincón donde seguir soñando, donde volver a despertar. Quizás desde allí el horizonte sea otro.
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